Tu grillo, por tus labios promotores,de plata compostura,árbitro, domador de jugadores,director de bravura,¿no silbará la muerte por ventura?
En el alpiste verde de sosiego,de tiza galonado,para siempre quedó fuera del juegosampedro, el apostadoen su puerta de cáñamo añudado.
Goles para enredar en sí, derrotas,¿no la mundial moscarda?que zumba por la punta de las botas,ante su red aguardala portería aún, araña parda.
Entre las trabas que tendió la metade una esquina a otra esquinapor su sexo el balón, a su braguetaasomado, se arruina,su redondez airosamente orina.
Delación de las faltas, mensajerasde colores, plurales,amparador del aire en vivos cueros,en tu campo, imparcialesagitaron de córner las señales.
Ante tu puerta se formó un tumultode breves pantalonesdonde bailan los príapos su bultosin otros eslabonesque los de sus esclavas relaciones.
Combinada la brisa en su envolturabien, y mejor chutada,la esfera terrenal de su figura¡cómo! fue interceptadapor lo pez y fugaz de tu estirada.Fue un plongeón mortal. Con ¡cuánto! tinoy efecto, tu cabezadio al poste. Como un sexo femenino,abrió la ligerezadel golpe una granada de tristeza.
Aplaudieron tu fin por tu jugada.Tu gorra, sin visera,de tu manida testa fue lanzada,como oreja tercera,al área que a tus pasos fue frontera.
Te arrancaron, cogido por la punta,el cabello del guante,si inofensiva garra, ya difunta,zarpa que a lo elegantecorroboraba tu actitud rampante.
¡Ay fiera!, en tu jaulón medio de lino,se eliminó tu vida.Nunca más, eficaz como un camino,harás una salidainterrumpiendo el baile apolonida.
Inflamado en amor por los balones,sin mano que lo imante,no implicarás su viento a tus riñones,como un seno ambulanteescapado a los senos de tu amante.
Ya no pones obstáculos de manoal ímpetu, a la botaen los que el gol avanza. Pide en vano,tu equipo en la derrota,tus bien brincados saques de pelota.
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