jueves, 24 de abril de 2008

Al gran oso rubio de Hungría
Ni el mar,Que frente a ti saltaba sin poder defenderte.Ni la lluvia, ni el viento, que era el que más rugía.Ni el mar, ni el viento, Platko,Rubio Platko de sangre,Guardameta en polvo,Pararrayos.No, nadie, nadie, nadie,Camisetas azules y blancas, sobre el aire.camisetas reales,contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.Platko, Platko lejano,Rubio Platko tronchado,Tigre ardiente en la hierba de otro país,¡ Tú, llave, Platko, tú llave rota,llave áurea caída ante el pórtico áureo!No, nadie, nadie, nadie,Nadie se olvida, PlatkoVolvió su espalda el cielo.Camisetas azules y granas flamearon,apagadas, sin viento

El mar, vueltos los ojos,se tumbó y nada dijo.Sangrando en los ojales,sangrando por ti, Platko,por tu sangre de Hungría,sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu saltotemieron las insignias.No, nadie, Platko, nadie,nadie se olvida.Fue la vuelta del marFueron diez rápidas banderasincendiadas sin freno.Fue la vuelta del viento.La vuelta al corazón de la esperanzaFue tu vuelta.Azul heroico y granamando el aire en las venasAlas, alas celestes y blancas,rotas alas, combatidas, sinplumas, encalaron la hierba.Y el aire tuvo piernas,tronco, brazos, cabeza.

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